Congreso Internacional de Educadores UPC 2026 reunió a más de 1,100 participantes
En un contexto marcado por profundos cambios sociales, culturales y tecnológicos, el Congreso Internacional de Educadores (CIE) 2026, organizado por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), reunió a más de 1,100 asistentes para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la educación en la actualidad y la necesidad de repensar la modernidad desde una mirada crítica y humanista.
Con más de 25 años de trayectoria, el CIE se ha consolidado como uno de los principales espacios académicos del país para el análisis, la innovación pedagógica y el intercambio de experiencias educativas. Bajo el lema “Los desafíos de la educación hoy: repensando la modernidad”, esta edición abordó temas como la innovación educativa, el liderazgo docente, la educación inclusiva y el impacto de las tecnologías emergentes en los procesos de enseñanza y aprendizaje, poniendo en el centro la formación integral de las personas.
La XXVI edición del CIE contó con la participación de ponentes nacionales e internacionales provenientes de más de 10 países, quienes compartieron diversas perspectivas sobre los retos contemporáneos de la educación. El programa incluyó exposiciones de especialistas como Toni García, Gonzalo Letelier y Dorota Zawistowska, Head of Coursera Enterprise para Latinoamérica, entre otros referentes del ámbito educativo, académico y tecnológico. Asimismo, durante el tercer día, los participantes accedieron a talleres prácticos orientados a la aplicación educativa, entre los que destacaron:
- Educación inclusiva: cómo realizar adaptaciones curriculares y metodológicas para estudiantes dentro del Trastorno del Espectro Autista y con discapacidad intelectual en la etapa escolar
- De la idea al paper: uso estratégico de la IA para construir revisiones de literatura en educación
- Diseño de experiencias de aprendizaje con IA: recursos visuales, interactivos y aplicables al aula
El Congreso también puso en agenda la necesidad de adaptar la educación a un entorno marcado por cambios acelerados, sin perder de vista su propósito formativo y social. A lo largo de las jornadas, se reflexionó sobre cómo los sistemas educativos deben responder a las transformaciones tecnológicas, culturales y pedagógicas actuales, manteniendo al estudiante en el centro del proceso de aprendizaje. En ese marco, se destacó el rol de las universidades como espacios que promueven una formación integral, crítica y conectada con la realidad.
“La modernidad nos está exigiendo ser rigurosos con la enseñanza, pero adaptarla a los enormes y rápidos cambios que el mundo está pasando. Siempre centrados en el aprendizaje del estudiante”, señaló Milagros Morgan, rectora de la UPC.
A lo largo del evento, se reflexionó sobre la necesidad de recuperar el sentido profundo de la educación como una práctica orientada a la discusión de ideas, la formación docente y la construcción de una vocación comprometida con el aprendizaje a lo largo de la vida.
“Por más de un cuarto de siglo la vocación de este congreso ha sido revalorar el entusiasmo por la enseñanza a través de la discusión de ideas. Al hacerlo, esperamos replantear los conceptos que animan a esta profesión, pero también recuperar ideales permanentes y recordar la hondura de esta vocación”, enfatizó Mauricio Novoa, decano de Artes Contemporáneas, Ciencias Humanas y Educación de la UPC.
A modo de cierre, el CIE 2026 puso sobre la mesa la necesidad de transformar los modelos educativos tradicionales hacia enfoques más personalizados, inclusivos y centrados en el estudiante. A lo largo de las jornadas se destacó el valor del liderazgo pedagógico, la formación continua de los docentes y la construcción de comunidades educativas capaces de acompañar los distintos ritmos de aprendizaje, reconociendo el error como parte del proceso formativo y priorizando el desarrollo integral por encima de la transmisión de contenidos.
Asimismo, se reflexionó sobre el impacto de la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes en la educación, subrayando la urgencia de replantear los sistemas de evaluación y fortalecer habilidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad, la empatía y la resiliencia. Los especialistas coincidieron en que la innovación educativa debe responder a necesidades reales del aula y estar guiada por criterios éticos, promoviendo el bienestar emocional, la convivencia escolar y una formación orientada al aprendizaje a lo largo de la vida.
El Congreso concluyó con un llamado colectivo a repensar la educación desde una mirada crítica y humanista, entendiendo que el verdadero cambio no depende únicamente de la tecnología, sino del fortalecimiento del rol docente, la participación de las familias y la capacidad de las instituciones para formar personas conscientes, libres y preparadas para enfrentar los desafíos del mundo actual.
















